6 may. 2014

Cuatro días, tres noches.

Con un poco de lo que me cuentan mis amigos, otro poco de mi imaginación decidí escribir un "cuento"


...
Ella lo amaba más que a nadie en la vida, juraba a todos que él era el hombre de su vida y que sin él, vivir no tendría sentido. 
Despertaba e iba a dormir siempre pensando en él, en nadie más que en él. Sin embargo, para él, ella no era importante, era una relación que podía terminar en cualquier momento, pues él buscaba diversión. 
Llegó el momento en que él eligió esa vida vacía que lo divertía, pero a ella solo la haría sufrir, aún así él la quería a su lado porque sabía que ella siempre podría ser una buena compañera si las cosas con otras mujeres no funcionaban.
Vivieron así durante un año, ese año en que él se divertía con otras mujeres y ella lo esperaba en casa, siempre con la ilusión de que él decidiera quedarse para siempre. Comprometerse. 
Planearon un viaje juntos, llego el verano y el día en el que se encontrarían en el aeropuerto él no llego.
Ella lo llamó por teléfono pero él jamás contesto. La hora de abordar llego, ella decidió hacer el viaje sola, estuvo sola cuatro días y tres noches. 
Al regresar del viaje no tuvo que pensarlo mucho, ella lo amaba, pero se amaba más a si misma… lo dejó ir, más que eso, lo obligó a desaparecer de su vida. Se dio cuenta que él valía lo mismo que la vida que eligió: absolutamente nada.

FIN.

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